En Bariloche tenés la combinación ideal: los sabores únicos y exquisitos de la Patagonia, el talento de los más reconocidos chefs y los ingredientes más naturales. Podrás elegir entre cientos de lugares donde degustar la cocina regional de Bariloche, conocer nuestra historia y experimentar las sensaciones que ofrecen nuestros paisajes.

Ruta del Chocolate: Bariloche es la capital nacional del chocolate, por eso todos los visitantes pueden recorrer nuestras chocolaterías, en dónde el producto se elabora a la vista. ¡Incluso tenemos un museo dedicado a este manjar! No podés dejar de probarlo.

Cervecerías artesanales: en Bariloche se produce cerveza artesanal desde hace casi 100 años. Durante el último año, se han abierto más de una docena de nuevas cervecerías, que se sumaron a las tradicionales, conformando una verdadera “ruta cervecera”.

Cordero, trucha y ahumados: comer es una pasión de los argentinos y en nuestra ciudad se encuentran los productos regionales más requeridos por aquellos que comparten esta afición. Famosos por su sabor y calidad, son el complemento ideal para un viaje lleno de emociones.

Casas de té: a la hora de tomar el té, la Avenida Bustillo es el lugar por excelencia. Allí se encuentran varias casas y restaurantes que ofrecen la ceremonia de esta infusión, acompañada con deliciosos scones, panes caseros o tortas dulces.

Más de 450 establecimientos que incluyen restaurantes de alta cocina, ahumaderos, parrillas, casas de pastas, pizzerías, confiterías, pubs y casas de té, conforman una amplia oferta que permite disfrutar de Bariloche, a través del placer por la buena mesa.

Humeantes fondues, estimulantes goulash y las tradicionales truchas, jabalíes, ciervos y quesos ahumados,  pueden desarrollar en sí mismos, el gusto por unas merecidas vacaciones. Carnes rojas o blancas salseadas con hongos de la zona, truchas en Papillote, al vino blanco o a la manteca negra, variedades en pastas, corderito patagónico al asador o la tradicional parrillada preparada por expertos, dejan luego el lugar a los postres: mousses, tartas dulces, helados de elaboración casera, tortas calientes y crepes suzette, coloreados por naturales salsas de frambuesas, boisenberrys, moras, sauco y mosqueta.

Vinos finos de las zonas frías y los champagnes rionegrinos, son la excusa ideal para conocer las características particulares de la producción regional.
Imperdible por lo particular de la preparación es el curanto, cocinado bajo tierra, sobre piedras calientes y envuelto en hojas de nalca o maqui, permiten disfrutar de una ancestral tradición de la región.

A la hora del desayuno o la merienda, es posible elegir entre un pan trenzado relleno, un bollito caliente untado con manteca y variedad de dulces regionales, o exquisitas porciones de lemon pie, tortas de mousse, cheese cakes, selvas negras o apfelstrudels caseros. Para acompañar nada mejor que un chocolate caliente o un café especial.

Distinta, la cerveza tirada, de lúpulos regionales, seduce a degustar una tablita de ahumados que comparten su presentaciónn con carnes regionales y patés caseros. Como marco, una increíble naturaleza cordillerana, amplios ventanales al lago, la mesa informal frente a la calidez de un fuego encendido, buena atención y ambientaciones típicamente europeas, servirán de pretexto para la distensión y el ocio de un merecido descanso en Bariloche.