Situado en un desvío de la Ruta 259, se trata del mayor emprendimiento productor de tulipanes del país, que nació en 1996 y en los últimos años se viene constituyendo también en un atractivo agroturístico relevante. En la Argentina son pocos los productores de tulipanes y en esta región sorprende la variedad de especies alcanzadas.

El suelo patagónico, el invierno frío y la primavera templada de Esquel y Trevelín, en particular, generan un escenario propicio para el desarrollo floricultor del tulipán. Con el comienzo del otoño, habitualmente entre abril y mayo, se cultivan los bulbos, que esperan tapados hasta septiembre, cuando nacen los tulipanes y crecen hasta que en octubre están en flor, momento en el cual explotan los colores que generan la atracción turística por la belleza del paisaje otorgado por estas especies.

Incluso la experiencia patagónica argentina se diferencia de la holandesa “La Floristería del Mundo” ya que aquí, en un terreno relativamente chico se concentra una enorme diversidad. En los Países Bajos, hay tantos productores, que se suele cultivar en grandes extensiones y con mayor segmentación de especies.

El paisaje es cautivante: largos listones multicolores que se vuelven uno con el surco serpenteante de los ríos Nant y Fall y Percy, afluentes del inmenso Futaleufú que, presuroso baña el pie de los cerros para atravesar la cordillera y alcanzar la chilena Región de los Lagos.

A los visitantes se les recomienda llevar cámaras fotográficas o en su defecto los teléfonos celulares con batería y espacio de almacenamiento, porque ante el singular espectáculo de los tulipanes en flor, con las iluminadas montañas de fondo, no habrá fotógrafo, profesional o aficionado, que pueda resistirse a llevarse esas imágenes de recuerdo.